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El verano del año 2013, empezamos a pensar en el proyecto Arrastra Extreme 2014.

Salir de la dinamica que había sido habitual en las temporadas anteriores, hacer algo distinto a las carreras del Circuito Provincial, las del Open de Andalucía o el Campeonato de Andalucía BTT. En fin, plantear un reto, planificarlo, prepararlo y disfrutarlo era la gran motivación.

El símbolo 4+1, es el fundamento del reto, lo que hace que el proyecto sea único y especial. Para ser correctos, 1 + 4, ya que el primer reto era participar en una prueba a pie sobre la distancia maratón a la que asignamos el objetivo de fortalecernos mentalmente ante una prueba de gran dureza.

 

La prueba elegida fue una carrera que se iba a celebrar un lejano 23 de febrero de 2014 en Sevilla. Con expectativas sin precedentes de participación los organizadores de la XXX edición de la Maraton de Sevilla consiguieron despertar el interés de miles de aficionados que agotaron las inscripciones tres meses antes de la celebración de la prueba. NUEVE MIL corredores de más de cincuenta países conjurados para recorrer los 42.195 metros de un circuito privilegiado por La Torre del Oro, La Plaza de Toros de la Maestranza, La Iglesia de la Macarena, la Plaza de España, La Torre de la Giralda y final en el Estadio Olímpico de La Cartuja, nuestro reto no merece menos.

La preparación para participar en esta carrera la trabajamos en varios aspectos:

El formal: conseguir dorsales ya ha tenido su gran dificultad y se pudo resolver sobre la campanada que marcaba el final del plazo.

El logístico: material y plan de entrenamiento, a cuya elección y desarrollo nos hemos embarcado de forma autodidacta.

El físico: ha pasado por participar en la 29ª Media Maraton de Córdoba, la XXII Carrera Popular Ruta del Sol y la 19ª Media Maraton Isla de la Cartuja.

El emocional: hemos tenido que arrinconar nuestras bicicletas durante semanas enteras, cambiar pedales por zapatillas de correr, veredas por circuitos, llantas por medias de compresión, metros de subida por ritmo del último kilómetro, llantas de 26" o 29" por zapatillas pronadoras o neutras, salidas con el club por vueltas a un circuito ...

Todo ello para cumplir con la primera exigencia del ARRASTRA EXTREME 2014, que no es otro que una carrera a pie de 42.192 metros.

En las últimas semanas de la preparación de la carrera contactamos con un par de corredores, habituales de esta prueba y de la marcha en los 101 km. de Ronda, para hacer una sesión de entrenamiento, recoger los dorsales en Sevilla y compartir con nosotros el viaje y los gastos el día de la prueba. En la sesión de entrenamiento hicimos el camino del canal hasta la vereda de la Alcaidía y volvimos por la antigua N-IV, polígono de Las Quemadas y barriada de Fátima. Tanto el día del entrenamiento como el día de la carrera fueron unos fantásticos compañeros de aventura y les agradecemos sus consejos y compañía.

Tras La Sufrida de Santiponce de final de noviembre y hasta la Maraton de Sevilla transcurren sólo ONCE semanas: poco tiempo de preparación para una prueba maratón, y a pesar de los inconvenientes surgidos en ese tiempo hemos mantenido nuestro empeño en conseguir el objetivo marcado.

El viernes 21 de febrero hicimos la última sesión de entrenamiento. Se trababa de 6 kms sobre tierra, en llano, ritmo 5:30 minutos por kilómetro. Lo hicimos manteniendo una charla animada sobre diversos asuntos de la carrera del día siguiente, comentando sobre avituallamientos, el tiempo que se esperaba, así como asuntos relativos al club, al reto arrastra extreme, etcétera. Llegado el final del entrenamiento Roberto mira el cronómetro de pulsera, lo detiene, se para y dice:

- Ya está ! 'Alea iacta est' Ahora lo mas importante es descansar.

El día de la carrera nos levantamos temprano, a las seis de la mañana salimos en coche para Sevilla haciendo una parada en el camino para desayunar. Llegamos al estadio de La Cartuja y nos dejamos llevar por las indicaciones de los compañeros de viaje:

- Salte por aquí ! Tira por allí ! Vale, aparca aquí, perfecto. Ahora vamos a dejar las bolsas, venga, por aquí !

Llegamos con antelación, nos cambiamos de ropa, nos preparamos, hacemos las fotos de rigor y cuando vamos a salir nos encontramos con nuestra "capitana" con la que cruzamos saludos, los mejores deseos y suerte.

A partir de ese momento se trataba de seguir una marea de corredores hacia a los cajones de salida, que estaban organizados por colores, igual que los dorsales, según los tiempos acreditados. La hora de la salida se acerca, las cintas que separan los cajones se retiran vamos avanzando por grupos, hasta quedar todos hechos un mismo pelotón. Vemos que los que hay delante empiezan a moverse y nosotros nos ponemos también en marcha: primero andamos, más deprisa, más deprisa, pasamos por el arco de salida y comienza la carrera.

Durante los primeros kilómetros nos vemos envueltos en una marea de corredores que hace muy animado el recorrido. Vamos pasando las referencias a las distintas distancias: 10.000 metros, media maraton y los 30.000 metros con ritmos animados y dentro de nuestras previsiones. Avituallamientos cada 2,5 kilómetros, voluntarios y público animando, algunos, portando banderas portuguesas animan a sus compatriotas, muchos fotógrafos de la organización apostados en lugares estratégicos para captar el paso de los corredores por los lugares más emblemáticos del recorrido.

Cuando completamos esas tres horas habíamos recorrido más de treinta y dos kilómetros y a partir de entonces empecé a ser víctima del dolor, una congestión en las piernas, desde la pelvis hasta la punta de los dedos. Atravesando los jardines de Maria Luisa nos adelanta nuestra "capitana" a mejor ritmo, nos saludamos, se aleja. A continuación siento que el "isquio" y gemelo izquierdos se van a montar. Me detengo, piso un bordillo, estiro unos segundos y continuo pero ya a un ritmo más lento. El dolor ya me acompañará hasta el final de la prueba pero regulando consigo evitar los calambres.

Hacia el kilómetro treinta y siete alcanzamos a uno de los compañeros del viaje a Sevilla, andando. Nos ponemos a su ritmo, le animamos y retoma el trote junto a nosotros, aunque sólo nos acompaña unos centenares de metros, luego vuelve a quedarse atrás, pinchado, andando.

Nos enfrentamos entonces a los últimos kilómetros de esta prueba. Con trote lento, a velocidad similar a la marcha, la fatiga me hace bajar la cabeza. Roberto me lleva varios decenas de metros, pero no puedo acelerar por los calambres, deja de correr y anda para esperarme, lo adelanto y un minuto después me vuelve a pasar, a otras decenas de metros cambia el trote para andar para y seguir esperándome, y así hasta que nos vamos acercando al Olímpico.

A menos de un kilómetro para la meta un corredor era sujetado sobre la camilla por tres sanitarios que intentaban mantenerle la mascarilla de oxígeno sobre la cara.

- ¡Pedro, tranquilo que estamos aquí para ayudarte!

Al pasar a su lado distingo en su camiseta verde el escudo de la guardia civil.

Ya nos acercamos al estadio, accedemos al túnel norte, Roberto me lleva diez o doce metros. En la bajada a la pista lo alcanzo, entramos juntos a las calles con suelo de goma. Miro a la izquierda y veo la meta:

- Roberto ! Hemos llegado ! Vamos !

A la par, como empezamos, llegamos al final de la maraton. Gracias a Roberto. Sin su compañía y ayuda en los entrenamientos y su ánimo en las carreras yo no lo hubiera conseguido.

Pasamos la línea de meta y nos piden que avancemos para no obstaculizar la llegada, unas voluntarias nos ofrecen la medalla, dorada, con mucho más valor que si fuera de oro. Seguimos andando, muchos corredores ya se iban al suelo, otros estiraban, otros saltaban de alegría. Nosotros posamos para la foto. En esos momentos me sentía el protagonista de todas la miradas, de todos los objetivos y seguro que cada uno de los que estaban allí sentían lo mismo.

Los pasos que dí después de posar para la foto provocaron un dolor enorme en la pelvis, tanto que me quedé totalmente clavado al suelo, sin poder levantar el pie izquierdo. Luego, bajo las gradas del estadio pasábamos a recoger la bolsa con comida, la manta de plástico y las "bebida reconstituyentes". Mientras Roberto se acerca a por la segunda ronda de reconstituyente me siento en el suelo y al momento es acerca un voluntario de protección civil y me pregunta:

- ¡Eh! ¿Estás bien? ¿Qué te pasa?

- Nada, estoy bien. Descansando. Gracias.

Miro a mi derecha y veo como en la puerta lateral de una ambulancia los sanitarios atienden a un corredor. Me levanto y seguimos camino al exterior, recogemos las mochilas y nos echamos en el suelo sobre una de las mantas de plástico. Nos quitamos la equipación usada y sudada en la carrera y vestimos con ropa seca. Pasa Miguel Puertas, hablamos con el durante un minuto y nos despedimos de nuevo. Nos levantamos y alejamos del estadio hacia el aparcamiento. Allí nos reciben los compañeros de viaje, nos saludamos con abrazos y mientras comentamos la aventura nos acomodamos en el coche y comenzamos el camino de vuelta a casa.

Esto era lo que yo esperaba de la primera prueba del arrastra extreme: un verdadero reto, y disfrutar de haberlo conseguido.

Demetrio Sillero

Comentarios   

0 #1 Roberto 21-04-2014 14:45
No te lo vas a creer, pero después de leer la crónica ha vuelto a dolerme la rodilla... :cry:
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