giweather joomla module

Eventos

No hay próximos eventos!

Calendario

Septiembre 2018
Lun Mar Mié Jue Vie Sáb Dom
01
02
03
04
05
06
07
08
09
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30

Llevaba varias semanas con aquél cosquilleo en la barriga.   Era como si sus tripas discutieran educadamente pero no llegaran a un acuerdo.  Con vehemencia exponían sus puntos de vista sin llegar a un puerto común y estable.   En octubre soñó, por primera vez, que un ser se revolvía en su barriga.   Como si fuera una simbiosis, aquel ser no era dañino, apenas si lo percibía despierto.   En sueños era otra cosa, en sueños crecía hasta convertirse en un ser perfectamente formado y pensante, bien pensante para ser más exactos.   Filosofaban en sueños, nuestro personaje y su alter ego gástrico.   Algunas veces estaba de acuerdo totalmente con aquel ser, pero discrepaba levemente cuando despertaba.   En principio fue una relación onírica que apenas si duraba 5 horas debido a sus perpetuos insomnios, pero en Noviembre aquel ser, que en principio solo se materializaba en la noche, le fue ganando terreno a las mañanas y a las tardes de nuestro héroe hasta convertirse en un compañero fiel de su vida diaria.

Una sonrisa le adornaba casi perpetuamente a Manuel, puesto que así se llama nuestro personaje.  Para su esposa y algunos compañeros, aquella sonrisa estaba fuera de lugar y era incluso irreverente y estúpida.  Pero Manuel no podía remediarlo, aquella alegría le invadía sin motivo aparente. Él reconocía que no tenía motivos para aquel estado de felicidad: La vida no le sonreía, todo lo contrario, tenía un trabajo monótono e inestable.  La educación que había soñado para sus hijos se esfumó en discusiones de pareja.   Pero aquella sonrisa estaba allí, inmutable, agradecida y completa.  Ya no discutía de política puesto que entendía que nuestros gobernantes nos engañaban desde hace siglos, estuviesen en el poder ó en la oposición.  En España no existían suficientes aviones para fumigar tanta corrupción.  Había bajado los brazos y ya no veía los telediarios.

Aquella sonrisa y alegría eran contagiosas para algunas personas con las que se trataba e irradiaba una luz tenue pero estable a su alrededor.  Era como si no le influyera ya la monotonía, ni la podredumbre que le rodeaba.  Todo tenía un sentido y una explicación perfectamente equilibrada y en sincronización con su alegría y bondad.   Atrás quedaron las discusiones sin sentido que todos tenemos a diario.  La armonía se había instalado en lo más profundo de su ser.

 

A primeros de Diciembre fue despedido, tras 36 años de fiel servicio, con una indemnización de 29.653€ y obviamente sus 24 meses de paro.   Tenía 56 años en ese momento.   Pero la sonrisa seguía allí, en su cara.   Su esposa intentaba escupirle a la cara su triste realidad, pero Manuel solo sonreía.  Manuel se levantaba todos los días a las 6:30 horas de la mañana y se ponía a trabajar en la casa sin prisas pero sin pausa.  Reparaba todo aquello que su esposa le había demandado durante años sin éxito:   Aquella persiana que durante años se le resistía.  La cisterna que goteaba insistentemente desde antaño.  El roce de la puerta de entrada a la casa.  Ponía el alma en todo lo que hacía y disfrutaba con el trabajo bien hecho.

 

 Manuel fue llevado al psicólogo amigo de su cuñado por parte de esposa.   El galeno dramatizó su elevada factura sin ofrecer remedio alguno.  Manuel seguía sonriendo.  Y sonriendo fue sembrando toda la tierra que le rodeaba, con cariño y comprensión a prueba de bombas.

Manuel en sus largas charlas con el ser que le habitaba, ahora ya en todo su cuerpo y mente, había comprendido y aceptado que aquella criatura era él mismo.   Era una proyección de todos sus sueños hecha realidad.  Ya casi nada tenía la importancia de antes.  Casi nada le hacía daño.  Y disfrutaba con las pequeñas cosas: Los amaneceres desde su ventana.  Las caricias que hacía a sus hijos.  Un buen queso acompañado de vino soleado y tibio.  Mmmmmmmmm

 

Gracias Manuel por tu ejemplo y por tu sonrisa inmutable.

 

Feliz Navidad queridos amigos.

Rafa Castro.

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar