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CRÓNICA DE RONDA 2014

“Sísifo fue castigado a subir la piedra hasta la cumbre, cuando llegaba, la piedra caía, Sísifo volvía a subirla, cayendo una y otra vez cuando ya estaba cerca de la cima”

            “ Cerbero, el perro de dos cabezas, abrió las puertas del infierno para recibir las almas, de allí salió fuego”

            “El universo está lleno de historias, no de átomos”

            “Dicen, que antes que el Genoves llegara a la isla de Guananí y Rodrigo de Triana gritara, hubo unos navegantes venidos del norte, insuflados por los vientos de Odin, inyectados por el rayo de Crown, a mando de la expedición estaba Erik, un vikingo, apodado por sus barbas “El Rojo”

NOTA: La explicación del porqué de las frases la diré al final.

________________________

Otro año más. Aquí estamos, que no es poco. En esta XVII edición no reza ningún lema en la sudadera, ¿para qué? Se supone, se comprueba, se experimenta, de tal manera que cada uno pone el suyo. Particularmente pondría el mismo que en la pasada edición “sufrimiento y dureza”

Ya lo he escrito en otras crónicas anteriores; los 101 km de Ronda tienen algo que los hace inolvidables. En esta carrera se establece con el participante una relación de Amor-Odio que gusta, que atrae. Comienza con un reto: la inscripción. Cada vez más complicado, donde estarán los tiempos en los que podía uno inscribirse al día siguiente de abierto el plazo, ahora se convierte en un reto en el que estoy convencido que solamente obra la suerte.

Obtenida la ansiada plaza, el participante empieza una especie de obsesión en el que la prueba hace de vértice donde confluyen la mayor parte de sus objetivos y entrenos. La fecha queda grabada en la mente, en principio es lejana, luego va cobrando importancia, de tal manera que se van sorteando impedimentos, solicitando permisos laborales, acomodando los calendarios, previendo los hospedajes, y por supuesto eludiendo compromisos familiares y sociales.

En los entrenos, todo se cierne a Ronda, las carreras en las que se participa previamente, la intensidad, la longitud, de tal manera que la imaginación vuela en cada entreno trasponiendo cada subida que se hace con alguna de la prueba, cada bajada identificándola con la de Arriate, las cuestas con la de Alcalá del Valle, los puertos con los de la Setenil, la Ermita o el Duende. Los 101 marcan el calendario.

El ambiente del Club bulle de una manera especial, meses antes se empieza a perfilar el ambiente, se pregunta una y mil veces quien va a ir, como nos vamos a organizar, donde vamos a dormir, que vamos a hacer, un sinfín de interrogantes que poco a poco y sin que nadie sepa cómo van teniendo respuesta y solución conforme se aproxima la fecha del evento.

Individualmente cada uno va adaptándose, a lo que se le viene encima, bien sea BTT o duatlhon. Se va cuidando el material, se van comprando recambios, alimentos, geles, isotónicas etc… En este aspecto, ha habido una evolución, si nos fijamos, los olvidos de última hora son mínimos, somos cada vez más previsores, somos cada vez más maduros.

Ultimados los detalles del viaje, el día de la partida también se hace especial, uno tiene cierta ansiedad, nerviosismo, inquietud, ganas por irse, se hace todo deprisa, se tiene la mente fija en el viaje, se repasa mentalmente el equipaje, los horarios, se sale rápido del trabajo, los compañeros te desean suerte y sobre todo, los que te quieren desean que vuelvas.

En este aspecto, es curioso que, sobre todo a los más mayores, todos los que nos rodean nos recuerdan los adversos efectos de los esfuerzos extremos y las terribles consecuencias que pueden llevar consigo. Frases como …pues a un cuñado de la hermana de mi vecina, haciendo bicicleta le dio un “jamacuco” y lo tuvieron que ingresar” …“conozco a un sobrino de mi cuñado, que bajando una cuesta se cayó y se partió la cadera” y el de al lado, en el mismo corrillo contesta a coro:     “ es que esos esfuerzos que hacéis no pueden ser buenos, cualquier día os da algo malo” . Frases de ánimo, que interiorizas y que tienes en mente la respuesta, aunque no la expresas, limitándote a decir: “espero que a mí no me pase nada”. Aparte, de que en algo nos estiman, también puede que haya algo de sana envidia en el aspecto de que ellos no pueden hacer lo que nosotros hacemos, en fin…

Tras la instalación de las bicis en el coche y el conocido viaje, se llega a las inmediaciones de Ronda. Siempre el mismo atasco y en el mismo sitio, un poco más allá del conocido Camping del Abogado. Al final no es mucho tiempo de espera y llegamos a nuestro punto de destino, en nuestro caso el Convento de las Clarisas. Ubicado en la parte antigua de Ronda, concretamente en la Plaza de la Duquesa de Parcent, un bello enclave, en el que alrededor de un jardín con el busto de la Duquesa, se encuentra el Ayuntamiento, la Colegiata y los muros del Convento, y al lado la iglesia de los Salesianos, con su Maria Auxiliadora iluminada que se ve de noche desde toda Ronda.

Vamos a por el dorsal, y a dejar las cosas para la transición. En el camino saludos y encuentros por las calles de la ciudad de los bandoleros, recuerdos de otras ediciones, “La Alameda” arropa con su sombra a mercadillos, tiendas y coches militares, paseantes curiosos, deportistas, en un ir y venir sin orden ni concierto, mientras un altavoz impide con su música machacona la comunicación oral, creando con ello un ambiente de verdadera orgía deportiva. Se oyen acentos de diferentes localidades, se observa a la gente con sus bolsas, buscándose, encontrándose, abrazos, buenos deseos, es un verdadero lio, pero un lio agradable y que gusta ver, que se repite una y otra vez en cada edición.

Al regreso visitamos la casa de nuestros hermanos. Están bien instalados, Juan habla por teléfono, Roberto revisa y ajusta su bici, Erik bromea y nos enseña las instalaciones, Pablo y Paco nos acompañan, Javi está allí con sus cosas y hay un desconocido: Antonio, amigo de Juan Gomez, persona entrañable que en poco tiempo se integra con todos, no es nada extraño, es amable, y enseguida entablamos conversación, tenemos conocidos comunes y me advierte que va a hacer el duatlhon. Otro loco me digo.

Mi “nene” y yo cenamos, aunque él cenó dos veces pues luego lo hizo otra vez en la cena de la pasta. Volvemos al Convento, la ciudad se va adormeciendo, descansando para lo que se le viene encima. La visión del tajo es oscura, se oye el discurrir del Guadalevin, cantarino, alegre, ajeno a todo, mañana se convertirá en testigo excepcional de hazañas, de fracasos, de alegrías y tristezas y quien sabe de quemas. El horizonte es oscuro, aunque se dibujan los perfiles de las montañas y puertos que nos esperan al día siguiente.

Como siempre, noche inquieta, duermevela, vueltas y más vueltas, repaso mental a todo, mente agitada, fantasmas del pasado que acuden, recuerdos, vueltas y mas vueltas.

Los mensajes en el wassap se suceden, son las 8 horas y los hermanos ya están en pista. Estos van en serio. Graciosa foto de Javi en posición fetal sobre las pistas de atletismo, acurrucado, al lado de su bici, soñando y nosotros acabamos de levantarnos.

Paco Molina extrema su metódica preparación, se mide las pulsaciones, están bien, desayuna correctamente. Es increíble lo de este Arrastraculos, ahora es un perfecto ciclista-corredor, cuando no hace mucho el Presi, desde lo alto de Popea y con buen criterio, le dijo “Paco tú bájate ya para Córdoba” pues si seguía la ruta con nosotros no llegaría vivo. Todo un ejemplo de superación.

Erik, sin embargo, se levantó mucho más tarde, desayunó en la casa con sus cereales y viendo los dibujos animados en la tele. Erik, nuevo en el club y ya va a correr su primera Edición de Ronda, es un bautizo de fuego, le servirá para aprender, verá lo nunca visto, uno no es un verdadero biker, si no ha hecho los 101. Creerá haber acabado en el km 70, ese fatídico punto, en el que echando la vista atrás todo neófito dice: pues no es tan dura. Menos mal que Erik contaba con la experiencia de Antonio, que le advirtió: no te fies, ahora llega lo peor.

Esta vez no hay duda con la ropa, puro verano, miro por la ventana y ya está ahí Helios esperando, preparando su látigo de fuego con el que nos castigará durante el día. Monto en mi Babieca de acero, (la bici) la noto con brío, deseando empezar, le hablo: pórtate bien, como siempre y no me falles. La acaricio como si tuviera vida, la verdad es que dependo de ella, de su estabilidad, de su fiabilidad, hará lo que le ordene que haga, fiel hasta el extremo.

Desayuno con “La Sobri” en el bar de siempre, ahora tengo un emotivo recuerdo de nuestros queridos Tato y Cesar, así como nuestro amigo Edu (hermanos de la Sobri) cónsules en la Mancha, de todos conocidos y fieles a las citas de los 101. En esta edición, debido a los problemas de inscripción, de todos conocidos, no nos han podido acompañar, lo cambian por los 10.000 del Soplao.

Nos dirigimos al Poli “El Fuerte”, no hay excesivamente mucha gente, pero no logro ver donde están nuestros hermanos, imagino que los primeros tras los de las camisetas oficiales. Nos encontramos con Pablo, su amigo y Erik, éste está cabizbajo, al parecer al salir de casa la fallo el bloque de los piñones, giraba en vacío, mala cuestión. Miro arriba y me temo lo peor, Helios se está frotando las manos, presiento que nos va a castigar duramente. Tras los discursos inaudibles,los “vivas” de rigor, la masa multicolor se mueve algo, a lo lejos diviso puntos que discurren uno tras otro, pienso: los míos ya están en ruta. Con el pensamiento les deseo buena suerte.

Me toca a mí, avanzo, andando primero, montado tras salir del recinto. El spiker me pregunta de donde vengo, grito: “Pozoblanco” a mi hijo también y dice: “Las margaritas son flores del campo”, causando gran ilación en todo el estadio. Seguimos avanzando poco a poco por la Avenida del Polideportivo, calle de La Bola, estatua de Antonio Romero, busto de Rios Rosas, Tajo, iglesia de San Francisco y salida de la ciudad. Pienso y rezo para poder verlos de nuevo por la tarde.

Gritos, voces, timbres, siseo de piñones y cadenas, todo hasta enfilar la carretera todavía en tramo neutralizado. Ya se ven las primeras aglomeraciones por las caídas de los inexpertos que, al haber comprado una camiseta oficial cuentan con el privilegio de ponerse delante. Todos coincidimos que no se pueden vender los primeros puestos por el precio de un maillot, ya que puede resultar peligroso para todos. Parada, nervios, últimas micciones fruto de la tensión más que de la necesidad, cañonazo y salida.

Una gran masa multicolor y con destellos comienza a moverse, sus brillos se apagan al envolverla una nube de polvo. Antonio Gomez, el amigo de Juan Gomez, recuerda la pasada edición, cuando en este tramo y fruto de la imbecilidad de alguno, de los nervios de otros y de la inexperiencia general, lo tiraron rompiéndole los tendones del húmero y debiendo ser evacuado al hospital cuando apenas había recorrido unos metros de la prueba.

Entramos en el campo. Empujones, chirridos de frenos, voces, improperios, gritos de ánimo, todo se mezcla con una tensión que carga el ambiente. Los músculos gemelos tiemblan, los dedos sobre los frenos no paran de agitarse, en un continuo movimiento de tensión y extensión, oímos y damos voces: “por la izquierda, por la derecha, por el centro” pidiendo o dando paso. Es una locura.

Empieza el baile, todo normal, para este relator esta es la octava ocasión que se enfrenta a este reto y ya tiene algo de experiencia. Estos primeros kilómetros son de adaptación, de tensión por el extremo cuidado que hay que tener con la gente. Como siempre, grandes imprudencias, gente que se cruza, los que se paran sin avisar, los que están hablando por teléfono en medio de la calzada, los que se sueltan de manos para sacar la barrita, los que miran hacia atrás para buscar al compañero y la bici se les va donde quiere, … un sinfín de peligros propios del sitio y el kilómetro donde nos encontramos.

Los grandes corredores, como son nuestros hermanos Arrastraculos, van literalmente “follados” y ni se inmutan hasta el puerto de La Ermita, donde al parecer notan que la temperatura va subiendo. Solamente la mala suerte se posa esta vez sobre mi Javi, que el pobre pincha en el km. 19 y tarda bastante hasta lograr encajar la cubierta (claro, no estaba yo). Enrabietado aprieta hasta enganchar a los demás hermanos, sigue con ellos y vuelve otra vez a pinchar en el pié del puerto de La Ermita, tardando 40 minutos en componer el entuerto, ya que no llevaba mas que una cámara.

Para mí, el común de los mortales, primer puerto, Arriate, dos hileras, algunos se bajan pero no causan problemas al tráfico, constante rodar, no hay grandes inconvenientes, no es excesivamente largo, lo acabo bien. Sigo en zona de roderas secas, tramo temible por los recuerdos que me trae. En este tramo mi sobrino Alfonso (nuestro Consul en la Mancha) se cayo y se le salió el hombro. Sigo bien, no veo arrastraculos, ni a Pablo, ni a su amigo. ¡que extraño! debo andar fatal.

En la bajada previa al puerto de Arriate, nuestro Erik, sufre un gracioso, pero a la vez, desagradable y extraño incidente; una avista le pica donde mas duele, donde todos sabemos, en sus partes. Es gracioso, todo esto le servirá de experiencia.

Helios, en su carro de fuego va acercándose cada vez más, lo noto en mi espalda, me está matando el calor. Siguiendo los consejos de “mi Nene” cuido la hidratación, bebo sorbos pequeños constantemente.

Fuerte descenso hacia Alcalá del Valle, donde en el obligado control este año es con banda magnética, sin tener que parar. Llegamos a la Gran cuesta de cemento de Alcalá del Valle, donde está retratado “Julito”. Me acuerdo de él, lástima no tenerlo a mi lado. La cuesta es brutal, yo descabalgoinmediatamente, la conozco y se que me puedo caer de lado a causa de la falta de velocidad. La subida hace retorcerse a los mas fuertes y descabalga al común de los mortales (aunque sé que muchos de vosotros llegasteis a subirla montados).

Setenil de las Bodegas, curioso enclave, aprovechando la sombra de la roca para vivir bajo su manto, lo que nos recuerda a nuestros ancestros. Subes y bajas, estrechos y verdes pasajes, siempre oyendo el natural correr del agua, que solo es acallada por las voces del pueblo que animan a los corredores. Se pasa por los veladores, la gente aplaude, con mucho gusto me pararía a tomarme una cerveza, pero se que el avituallamiento está cerca y no puedo parar dos veces. Recuerdo que en la pasada edición estaban aquí la familia de Victor, los saludé, así como a los amigos David Valle, M.Jose y Alba, que unos medieroánimos y otros agua fresca, y comida. Este año estoy solo, no hay nadie, mi ánimo no es el mejor, se que mi punto fatídico está cerca. Recuerdo las palabras que siempre me dice el bueno de Miguel Angel; “Ronda no es una carrera para hacerla solo”. A mi memoria llegan imágenes de él con Pepe, hablando, riendo, compartiendo la vida durante 10 horas. Llego al avituallamiento de Setenil, este año está bien organizado, como algo, todo está muy caliente, miro arriba y digo “cabrón” me vas a matar.

Continuo y afronto el inicio del puerto de Setenil, inmenso, largo, me hace descabalgar, empujo con mucho esfuerzo la bici. Ya no es Helios paseándose con su carro de fuego, bien parece que el Can Cerbero ha abierto las puertas del Hades dejando salir el fuego del infierno. Mi punto fatídico ha llegado. Empiezo a pararme demasiado, en cada olivo, comienzo a pensar. En estos momentos pasan Pablo, su amigo y Jose Guerrero, me animan. No creo que sea el único en desanimarme, ya que Antonio Gomez, nuestro amigo integrado, también me cuenta que pasando por estos parajes creía no llegar al cuarte, creedme, se hace interminable.

Reanudo la marcha, pero aunque las piernas vayan es mi cabeza la que no quiere continuar, esto es lo peor.Confieso que si en estos momentos hubiera venido la moto de los Legionarios, me monto en ella hasta meta. Los dolores, imaginarios y reales empiezan a aparecer ¿Qué hago aquí? Me pregunto. Tengo que seguir, sigo me animo al ver a todos igual, todos se quejan del calor. Avituallamiento de “El Polear” me animo algo al ver allí parados a Jose Guerrero, Pablo y su amigo. No paro mucho y sigo, creo que he vencido mi mal momento. Empieza la bajada al cuartel, la hago con Pablo, que me anima diciéndome que soy “incombustible”.

Transicion.- El suelo quema, las cosas arden, el sudor no cae, “chorrea”. Me pregunto como voy a correr con estas temperaturas. A mi lado se viste uno de ciclista, acaba de terminar el tramo de carrera, le pregunto que tal: “su puta madre del puerto”, está como alucinado, no hace mas que repetir la frase. Yo no me inquieto, me cambio y salgo a correr después de haber tomado una isotónica en el comedor donde veo otra vez a Pablo, su amigo y Jose Guerrero. Correr, que ilusión, no hago mas que la bajada, es imposible dar un paso, la gente nos echa agua que se mezcla con el sudor, al entrarme en los ojos grito de dolor. Me adelantan otra vez mis hermanos. El amigo de Pablo se queda atrás, y vamos adelantándonos el uno al otro durante todo el puerto de La Ermita. El panorama es dantesco, gente tendida en los lados, vomitando, dormitando, las bicis en medio sin que tengan fuerzas para retirarlas, la ambulancia evacúa a una ciclista que se ha partido la muñeca al no poder desprenderse de los automáticos y caer de lado. En la bajada dos corredores tenemos que atender a un ciclista, respira pero no se mueve, aviso a los legionarios que están en el punto de avituallamiento del cementerio de Montejaque(solo para Duathletas).

No fue igual para Paco Molina, el puerto de la Ermita es el mismo para todos, pero no todos lo suben igual. Aún recuerdo la primera edición de los 101 que corrió Paco Molina, iba con Luis Cots, este puerto se le atragantó, iban tan despacio que yo, corriendo los adelantaba. Ahora Paco, nuestro Paco no ha puesto el pie en tierra, lo ha subido todo montado, animado por los propios participantes, alentado por el conocido nombre del Club que alguien le gritó. Es increíble su progresión.  

Como algo, las barritas están geniales, son de las de marca, de las buenas, arranco a correr pues es cuesta abajo, parece que voy mejor, me animo. Llego a Benaojan, la gente es amable, aplaude, los niños extienden los brazos para que le choques la mano. Sigo bajando, y creyendo que en esta edición se continuaría por el paraje denominado “Cueva del gato”, tramo tortuoso pero fácil, conocido por todos los cientouneros, ya que estaba dicho que serian 18 km de marcha, pues nada, “mi gozo en un pozo” allí estaba el Legionario desviándonos a todos a la derecha. No me lo podía creer, tendría que subir el puerto del Duende.

Este puerto es mortal de necesidad, corredores y ciclistas resoplan mientras ascienden lentamente, por un sendero estrecho, lleno de raíces y piedras, parecemos espectros caminando lentamente, al menos los duatletas no tenemos que empujar la bici. Todos los que me han contado sus impresiones coinciden en lo mismo “mortal”.

Mientras se asciende nadie habla, no hay polémica, se distribuye bien el sendero entre bicis y corredores.

Bajadas infernales, miedo a que alguna bici me clavara el manillar en los riñones. Yo corría en los descensos, arriesgando bastante, recordando mis entrenamientos, por el Reventón, sacándolos a relucir, aprovechándolos. Me acordaba de la Guzman, vaya diferencia, el calor me está matando. El caso es que repasando mentalmente voy bien, pues he meado regularmente, bebo sorbos sin parar, no estoy mal si me comparo con lo que se ve; corredores sentados en las sombras con la cabeza baja y los brazos caídos, ciclistas quejándose de los calambres, gente parada sin saber qué hacer. Es el infierno de Dante.

Se llega a una fuente, siento su llamada, no hago caso y sigo, pue sé que una diferencia brusca de temperatura me puede perjudicar bastante. Que se lo pregunten a Erik, a Pepe o a mi Nene, que acudieron a la llamada de las ninfas de la fuente y luego pagaron caro el error estando después malos de las anginas. Al coronar el puerto del Duende, la visión de Ronda es preciosa, parece una alucinación, el sol le da en la piedra, la tiñe de rojo, está tan cerca y a la vez tan lejos… me doy cuenta que el sol está cayendo, hay que espabilar que se me echa la noche. ¡que vergüenza¡ nunca me ha pasado. Comentando con otros corredores estamos haciendo 24 km, y no los 18 que se habían previsto por la organización.

Llego al Cuartel esperando encontrar mi Bucéfalo de acero solo o con unas cuantas bicis más, pero no, la bici está acompañada y bien acompañada, hay cientos de bicis. El legionario me dice que no soy el primero, pero tampoco el último, que el calor está haciendo mella, me informa asimismo de que el primer corredor ha caído, que no me preocupe que voy bien. Me animo. Mi burra está que arde y eso que no hace sol. Salgo volando del cuartel y ¡sorpresa! Vaya cuestones para salir del recinto, uno, otro, otros ¿Qué es esto? me pregunto. Me quitan las pocas fuerzas que me quedaban para llegar a la cuesta final.

Descenso hasta la fábrica de la luz y acometida a la última cuesta, descabalgo, disfruto del paisaje, el tajo a la izquierda, la meta próxima, ello me da fuerzas. Descabalgo en bastantes tramos de la llamada Cuesta del Cachondeo. Yo no soy igual que Paco Molina, que no descabalgó en ningún tramo de esta cuesta, cuyo apelativo no entiende.

Monto de nuevo, es ya de noche, acelero, paso por la plaza del Convento, que es mi residencia, asciendo la cuesta, adelanto a muchos, voy a atravesar de nuevo el tajo, voy loco, y justo a la entrada del Puente Nuevo, oigo excesivas voces de ánimo, miro y veo a Antonio con nuestra bandera, los veo a todos, me gritan sin que pueda concretar qué, me animan, se me nubla la vista de la emoción, paso al lado del busto de Rios Rosas, me saludan de nuevo las estatuasde Ordoñez y Pedro Romero, la gente aplaude, disfruto el momento. Entro en la Alameda, saludos, enhorabuenas, imposición de medalla. Doy gracias a Dios.

7:02, no es ninguna fórmula matemática, es la gloria, es el tiempo invertido por La Sobri en realizar 78 km en BTT, 24 km corriendo atravesando tres puertos, y 6 km, de subida final a la ciudad de Ronda. Entrenamiento, esfuerzo, tesón, lucha constante contra la mala suerte, contra la desigualdad, todo ello da como resultado la gloria de ganar la modalidad de Duatlhon femenino en los 101 km de Ronda (y no es la primera vez, como todos sabeis). Tan grande fue la gesta, que a la que llegó segunda le metió la brutal diferencia de casi 3 horas (9:55). Increíble, está fuera de nuestros parámetros. Las motos de los Legionarios bajaron a por ella cuando se presentía su llegada, paseíllo con escolta de sirenas y luminarias, ovación del público, las estatuas de los toreros que flanquean la entrada de la plaza cobran vida y se descubren ante la Héroe. Es la Pili, mi sobrina Pili, la Sobri. Abrazos, enhorabuenas, entrevistas, emociones y al día siguiente, la bandera arrastraculos en lo más alto del podio de la XVII edición de los 101 kilómetros de Ronda. Felicidades has alcanzado la gloria.

JUANKA.

Vuestro JuanKa, Arrastraculos de Pro y orgulloso de serlo.

Para los héroes que lo vivieron.

Para los que nos esperaron.

Para mis amigos

Felicito a todos los participantes, doy la enhorabuena a los-las que han hecho buenos tiempos o hayan superado records personales.

Es inolvidable el momento de entrar en el tajo y oir los gritos de animo de todos, así como ver mi bandera recibirme, fue verdaderamente emocionante.

Mi reconocimiento a Antonio, amigo de Juan Gomez, que ha demostrado un gran pundonor volviendo a la prueba para realizarla en la dura modalidad de duatlhon, así como por su integración entre todos nosotros, ha sido uno más.

Mi más grato recuerdo al “amigo” de Pablo Sarmiento, por su empeño, superación y esfuerzo, nos ha unido el hecho de encontrarnos una y otra vez en los momentos más difíciles, con tristeza le dije adiós, cuando sabía que superaría la cuesta de la Ermita y ya no lo vería hasta el final.

GRACIAS A TODOS

EXPLICACION DE LAS FRASES

“Sísifo fue castigado a subir la piedra hasta la cumbre, cuando llegaba, la piedra caía, Sísifo volvía a subirla, cayendo una y otra vez cuando ya estaba cerca de la cima”De todos es conocido el mito de Sísifo y su castigo, cuantas veces hemos dicho: ya no vuelvo mas. Cuando se abre el plazo de las preinscripciones, se empieza a sentir un gusanillo que hace que curses la definitiva inscripción y cuando la tienes, no puedes parar, los 101 son una verdadera droga. “como no voy a ir mas a Ronda” estaría loco, volveré, la haré y volveré quejándome diciendo “ya no voy mas” y vuelta a empezar.

            “ Cerbero, el perro de dos cabezas, abrió las puertas del infierno para recibir las almas, de allí salió fuego” Todos sabemos que el Can Cerbero, tenía la misión de cuidar de las puertas del Hades, no dejando salir las alma. Pues bien, hizo tanto calor, que cuando estaba parado a la débil sombra de un olivo en el interminable puerto de Setenil, se me ocurrió que era como si hubieran abierto las puertas del infierno.

            “El universo está lleno de historias, no de átomos” Es una frase que saqué del diario Marca con la que quiero referirme a todas las 7.000 historias que hubo en Ronda el pasado fin de semana. Recuerdo que Antonio Ballesteros me contó: oí a una pareja hablar mientras se miraban las marcas del sol esculpidas en sus extremidades, la chica le decía al joven “bueno, la semana que viene hacemos cosas normales eh, nos vamos a la playa”. Buenissssimo.

            “Dicen, que antes que el Genoves llegara a la isla de Guananí y Rodrigo de Triana gritara, hubo unos navegantes venidos del norte, insuflados por los vientos de Odin, inyectados por el rayo de Crown, a mando de la expedición estaba Erik, un vikingo, apodado por sus barbas “El Rojo”. Es de todos conocida la historia de Erik El Rojo, con ella quiero reflejar la conquista de los 101km que ha hecho nuestro Erik. Venía con mucha ilusión, me dio mucha pena verlo cabizbajo en las pistas del polideportivo por fallarle el núcleo de la rueda, no se achantó, siguió, siguió, le pico la avispa y siguió, sufrió en los puertos finales de la Ermita, la Muela y el Duende, y siguió, para finalmente conquistar los 101 km de Ronda.

            GRACIAS OTRA VEZ

            P.D.- ahh, se me olvidaba, no busquéis las frases en los libros, son adaptaciones mias, ya que andar en bici, no andaré pero volar con la imaginación, si que lo hago bien.

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